Anteayer fue un gran día para mí. O mejor dicho, una gran noche. Por la mañana, me compré ropa nueva, porque por la tarde salía para Madrid y quería que fuera una noche diferente. Por primera vez, me decidí a alquilar una habitación en un hotel céntrico y a salir de él completamente "vestida". La verdad, me resultó bastante más sencillo y natural de lo que pensaba. Al fin y al cabo, creo que no llamé la atención de nadie. Como podéis ver, no me puse nada que pudiera llamar la atención, más allá de una falda más bien corta y unas medias oscuras. Salí a pasear, e incluso me metí en un pub de la zona, donde me tomé una cerveza. La sorpresa vino al volver al hotel ya de madrugada. Estaba la puerta cerrada, y el recepcionista tuvo que acercarse personalmente a brirme. Creo que me cazó. La verdad, tampoco lo tengo muy claro, pero lo que sí sé es que en ese momento me importó un rábano.
Las fotos están sacadas a la vuelta, son de mi llegada a la habitación del hotel. ¡¡Perdón por aparecer un poco desaliñada!!, debí hacerme una sesión nada más arreglarme, pero con la emoción por salir se me olvidó completamente. Por cierto, la última foto es de un vestidoque me compré, pero que no llegué a sacar a la calle.
Al día siguiente (ayer) me animé a dar nuevos pasos. Según me disponía a salir de la ciudad, paré en un conocido y céntrico centro comercial. Me arregle como pude en el coche y ¡¡entrá a darme una vuelta entre el gentío!! La verdad, todo me resultó tan natural que me pregunto por qué no lo he hecho antes.